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Los tres pilares: por qué Dios, la Patria y la Familia lo son todo

Tres palabras. Tres realidades. Tres deberes que, juntos, constituyen la base de cualquier sociedad, Estado o Nación que merezca llamarse así.

Hay verdades que no necesitan demostración porque están escritas en la naturaleza misma del hombre. La necesidad de trascendencia, la necesidad de pertenencia y la necesidad de amor y filiación. Esas tres necesidades tienen nombre: Dios, Patria y Familia. Y no es casual que sean precisamente los tres valores que más se atacan en el mundo contemporáneo.

DIOS — La fe como fundamento

El hombre sin fe es un hombre sin ancla. Sin un horizonte que trascienda lo inmediato, todo se vuelve relativo, todo se vuelve negociable. La fe en Dios no es un asunto privado que deba encerrarse entre cuatro paredes. Es el fundamento moral de la vida pública, el origen de la dignidad humana y el motor del desarrollo espiritual de cualquier persona.

Una sociedad que pierde a Dios no se libera. Se desorienta. Y en esa desorientación, acepta cualquier cosa que venga a llenar el vacío. La DPF defiende la fe no como una imposición, sino como la verdad más profunda que el hombre puede reconocer en sí mismo.

PATRIA — Las raíces que nos hacen hombre.

El amor a la Patria no es fanatismo ni chauvinismo. Es el reconocimiento de que pertenecemos a algo. A una historia, a una lengua, a una tierra, a un pueblo. Esas raíces no nos encierran. Nos dan identidad. Y el hombre sin identidad es un hombre a la deriva, fácilmente manipulable, fácilmente sustituible.

La Patria dignifica al hombre porque le recuerda que no es un individuo aislado flotando en el vacío, sino parte de una cadena que viene de antes y va hacia después. Defenders la Patria es defender esa cadena.

FAMILIA — El primer amor y el primer deber

La familia es la célula original de la sociedad. Antes que el Estado, antes que cualquier institución, estuvo la familia. En ella el hombre aprende a amar, a sacrificarse, a ser fiel. En ella se transmiten los valores, la fe y la identidad de generación en generación.

La familia tradicional no es un modelo anticuado. Es el modelo que ha sostenido a los pueblos a lo largo de toda la historia. Atacarla es atacar los cimientos. Defenderla es defender todo lo demás.

Los tres, juntos

Dios, Patria y Familia no son tres ideas separadas. Son una sola realidad vista desde tres ángulos. La fe nos da el para qué. La Patria nos da el dónde y el quiénes. La Familia nos da el cómo y el con quiénes. Sin uno de los tres, los otros dos cojean.

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Marie Gills

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